Póker
¿Cómo describir a Póker (aka Potito)? Sería como cuando nos toca describir un amigo a un grupo de amigas ¿Cómo explicar lo chulo que es y lo mucho que lo quiero sin parecer enamorada?
Empezaría diciendo que es funny, bonachón y buen mozo. Su personalidad es la del típico muchacho charlatán que siempre te hace reír no importa lo que haga. Su energía no se acaba (no importa que tan larga tenga su lengua colgando), es curioso, un poco terco y posesivo (según mi esposo, yo lo justifico con explicaciones más cariñosas ;-p), ah! y le encanta un chisme, por eso nos llevamos taaan bien, no hay nada que pase en la escalera o el balcón que no esté ahí chismeando.
Por si no está claro, Póker es el segundo de mis hijos caninos, un hermoso Cocker Spaniel Inglés negro, con manchas blancas en la barbilla, pecho y en una uña que odia que le corten. Tiene orejas largas y rizadas, con ojos bien oscuros y unos párpados inferiores caídos, que no sabes si se ve triste o “fumado”, jiji.
Él llegó a mi vida a través de mi esposo, en ese momento mi novio, con un poco de mi influencia claro. Hace ya seis años (wao! como pasa el tiempo), me topé con un anuncio en internet donde se anunciaba una camada de cachorros negros y rubios beelloooos. Loca como soy con la raza, le mande una foto del anuncio a Tomás, a quién le gustó mucho la idea de un cocker negro y el hecho de que estuvieran con sus padres y pudiera conocerlos antes de comprarlo.
Llegamos a una casa en los Pinos, donde nos hicieron pasar al patio trasero. Allí nos encontramos con una camada de ocho cachorros y su madre, una perra negra hermosa, sumisa y cariñosa con sus crías (muy buena señal). Tomás, que había ya leído muchísimo sobre comportamiento y selección de cachorros por su personalidad (el que anda con cojo al año cojea), se tiró en el piso con los cachorros e hizo su observación de comportamientos. Ese cachorro curioso y juguetón pero calmado fue el elegido, y lo llamamos Póker.
Vivió con mi esposo en Punta Cana hasta los 9 meses, cuando por razones ajenas a su voluntad tuvo que irse a vivir conmigo (y yo feliz). Desde ese momento y hasta hoy, Póker es mi mejor amigo y la sombra que me persigue donde quiera que me muevo dándome cariño.
Desde hace un poco más de un año, ya vivimos todos bajo un mismo techo: Tomás, Gigi, Póker y yo como lo que somos…una familia.
