En el momento indicado, llegó Gigi Belle...
Siempre decimos, el momento de Dios es perfecto. Pues, así creo que fue como llegó Gigi a mi vida. Luego de varios meses de luto por Pinky, yo no fui la misma. Pasaba el tiempo en mi habitación tratando de estudiar pero con cara de zombie. Tenía una tristeza y una soledad inmensa.
Un día, el director de la escuela de Veterinaria mando un mail en cadena a los estudiantes. Informaba que una conocida vendía una camada de cachorros y para mi sorpresa eran de raza Cocker Spaniel, mi favorita desde hacía años.
Enamorada de los cachorros, le enseñe las fotos a madre que por supuesto quedo boba con todos. Al ver mi cara sonreír de nuevo, y sabiendo mi debilidad por esa raza, me sugirió que llamáramos a la señora y fuéramos a conocer los cachorritos.
Llegamos a esa casa y al sacar tooodos los cachorros sentí como mi corazón se llenaba de amor.
Entre todos, se acercó a mí una cachorra sumisa, curiosa pero cariñosa y sentí una conexión inmediata. Ella y yo, ya éramos una.
Sin tener que convencer mucho a mi madre, ¡la separamos! (por su edad teníamos que esperar a que le aplicaran su primera vacuna). Le puse una cintica con mi nombre amarrada en el cuello, y me despedí con un beso, sabiendo que en dos semanas nos encontraríamos de nuevo.
Al cabo de las dos semanas, muy emocionada busque a mi niña y la lleve a casa.
Su presencia y personalidad llenaron mi alma, ella trajo consigo ganas en mí de proteger, amar y malcriar a ese ser.
Gigi Belle, en nueve años me acompañó a terminar mi carrera, a mi primer trabajo, a mudarme a otra ciudad e incluso a casarme. Ha sido mi partner en todo y le ruego a Dios porque me permita tener nueve años más de recuerdos con ella.
